La Iglesia exorcista y los abortos en Cuyo: Politicos progresistas habrian comprendido que los obispos no necesitan excomulgarlos, sino solo explicar cada domingos que no se los debe votar.

El obispo amenaza con excomulgar a los legisladores que voten a favor del aborto no punible

La Gaceta 

“Le pude expresar que el régimen constitucional argentino se basa en la  existencia de los partidos políticos, que son los que tienen que gobernar, y  que no se podía tolerar amenazas, como por ejemplo que se puede llegar a  excomulgar a quienes eventualmente voten a favor del aborto. Los legisladores  son elegidos porque representan determinado sector político partidario, no  por ser católicos o judíos”, contó Bazla.

Noticias San Luis

Toda amenaza apunta a una reacción. Ya sea el miedo o evitar un sufrimiento. Sin estas potenciales consecuencias no hay amenaza. Si el pelotudismo de Bazla y del Frente para la Victoria se sienten amenazados bendito sea Monseñor que con su barbarie inquisitoria atemporal consigue que estos hijos pródigos vuelvan a ser temerosos de Dios, y reconozcan que existe un poder que puede cagarles la vida y no necesariamente sus bolsillos.

Pero mas allá de las limitaciones intelectuales, teológicas o políticas de estos servidores del orden constitucional, creo que puedo aclarar algo sobre la excomunión.


A tenor del Código de Derecho Canónico, los políticos que posibilitan la ley del aborto con su firma no están excomulgados. Lo cual no impide que por su condición de situación pública de pecado no puedan acercarse a comulgar sin mediar confesión previa y pública demostración de arrepentimiento (puesto que también su pecado es público). Pero no están excomulgados. Parece lo mismo, pero hay una diferencia muy significativa. La excomunión es una pena muy grave, que implica una ruptura con los vínculos que unen al creyente a Cristo por medio de la Iglesia. No pone a la persona fuera de la Iglesia, pero sí la separa de la participación de la comunión en todos sus sacramentos.

El Código de Derecho Canónico dice al respecto en el nº 1398: “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae”. Este tipo de excomunión es en el que incurre ipso facto aquel que ha cometido el acto que tiene como castigo tal pena (en este caso, procurar un aborto, si este se llega a producir). Aclaremos este punto. Según el Derecho Canónico, la pena de excomunión le debe ser impuesta al reo de modo expreso, mediante un proceso judicial o, excepcionalmente, mediante un procedimiento administrativo. Estas son las penas ferendae sententiae. Pero en algunos casos el reo incurre en la pena latae sententiae, es decir, automáticamente, por el hecho de cometer el delito. De este modo se le obliga al reo a convertirse él mismo en su propio juez, y juzgar que ha incurrido en el tipo penal. El Derecho Canónico prevé que este modo de imponer la sanción penal sea excepcional, para los delitos más graves. Y procurar un aborto lo es.

Sólo el Obispo puede levantar la excomunión. Y puede que a los no creyentes esto no les caliente. Pero a los creyentes debería preocuparles.

Pues bien, el Código Canónico deja bien claro que incurre en esta pena, que no requiere notificación expresa, solamente quien procura un aborto, y únicamente en el caso de que este se llegue a producir. Si hubiera intención de producirlo, pero no se llegara a realizar, no hay excomunión latae sententiae. Los que procuran el aborto, y por lo tanto, están penados con excomunión latae sententiae, son el médico, los que inducen a la mujer a abortar, así como la propia abortista. Por el contrario, no ha procurado DIRECTAMENTE el aborto ninguno de los diputados que han firmado la ley, aunque su participación haya sido importante para que se produzcan muchos abortos. Por tanto, ninguno de ellos está excomulgado

Y ahora nos metemos en el campo de los políticos. Salgamos de la teología medieval tan cuestionada por los no católicos. Respondamos a la ética fanfarroneada por periodistas y voceros descartables donde la palabra “amenaza” revuelve los tintes milenarios del proceso del 76, tan necesarios para el partido gobernante y todos los que hacen un mango hoy con ese revival:

Los políticos firmantes de la ley abortista no están excomulgados. Pero han cometido un pecado grave y de forma pública. Que es motivo de escándalo. Como lo es el caso de los divorciados que conviven con otra pareja públicamente. Según el CDC en su número 915, “no deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena, y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave”.

Así pues, cualquier sacerdote sabe que a tales personas les está prohibido acercarse a recibir la Comunión.

Si les ven en una Misa, deben advertírselo previamente para que no se acerquen a recibir la Comunión. Y si a pesar de todo se acercan en la fila, deben negarles la recepción del Sacramento de la Comunión.

Los políticos incluidos en esta categoría deben retractarse públicamente de su pecado y confesarse antes de acceder al sacramento de la Eucaristía, pero también es verdad que nada impide que se les declare la excomunión, no latae sententiae sino ferendae sententiae, por imposición de la autoridad canónica.

Ahora uno se puede preguntar. ¿Qué habría pasado si nuestros obispos son más firmes y explican esto claramente a los medios idiotizantes que repiten solo lo que las pautas económicas del poder le permiten?

Seguro que la curia habría sido acusada de injerencia política, y alguien hasta puede que se replanteara los acuerdos Iglesia-Estado, la Iglesia mantenida y todo el verso…

¿Y qué?

Imagínense ustedes  un documento popular donde esto quedara aclarado.

Un documento en el que se dijera sin ambigüedades que los políticos que han votado a favor de la ley del aborto no pueden acercarse a comulgar porque son pecadores públicos, si no se arrepienten primero también públicamente y se confiesan.

Imagínense que hubieran ido más allá incluso, y hubieran dicho que pedirían para todos aquellos que firmaran la ley del aborto la excomunión ferendae sentencia. Supongan además que ese documento recordara que los fieles cristianos no pueden votar a los partidos que hayan votado a favor de esta ley. Y que después de eso, en todas las homilías de un domingo se leyera este documento.

Seguro que se montaba un gran escándalo. Pero seguro también que tal vez algo cambiaba…

(Plagiado a Religión en Libertad el 2 de marzo de 2010)

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