Poggi y Rodriguez Saa: El feudo que se adapta a los tiempos

Es cuestión de banquitos y escaleras. Y poco el tiempo para analizar cualquier gestión. Pero a diferencia suya y mia hay gente que observa y puede modificar la realidad porque está parada en un lugar mas alto. Por eso a quienes nos falta esa altura, solo nos queda delirar y evitar relacionar con esa lógica  puntana que nos imponen, los hechos que vienen embalados para que uno los consuma como el que los produce quiere. Punto y aparte.

Si algo dejó en San Luis el triunfo del Kirchnersimo en la Municipalidad fue la sensación que el poder del clan rodriguezsaaista puede ser zigzagueado si hay ayuda de nación. Y que la alternativa no viene desde la miseria sino con planes y viviendas también.
La idea de alteridad política, donde los opuestos se pelean por convencer dándoles beneficios materiales concretos a sus seguidores para que aplaudan y propagandeen sus logros tiene una justa mezcla con las denuncias por inoperancia y corrupción del partido que se para enfrente. Y esta sensación que los sanluiseños vivien quizás sea única en el pais. Y reconocida por Alberto, Poggi y todo el antiguo régimen.

Así el rodriguezsaaismo que masticó la virginidad electoralista perdida como un error operativo de campaña, puede aprender de la realidad resultante y utilizarla políticamente para crear una nueva alteridad, pero esta vez hipócritamente propia y controlada desde el poder.

Si la gente disfruta de tener una oposición real en la provincia poque descubre mas beneficios y transparencia con esto, –oposición que vino impuesta desde la alternativa de la nación hoy kirchnerista y no desde el feudalismo local-, el político que busca mantener el poder sabrá instruirse de esto.
No estamos ante la sorpresa de Scioli cuando Kirchner en el 2010 en un acto colmado de militantes le gritó “¿quien le ata las manos gobernador?”, ni ante un Intendente pattista despedido por su lider por corrupto delante de los medios, porque en ambos casos los periodistas ya advertían sobre la tensión y el distanciamiento. Hubo sorpresa, sí. Por los exabrutos, por la cuestión de forma, pero la sociedad ya había conocido la alteridad y la crísis que existía en el poder.
Pero el supuesto desencuentro Poggi-Rodriguez Saa sí desconcertó. Y se palpa en los medios locales. Nadie lo previó, y recien ahora el delirio periodístico busca antecedentes en los puntos y comas sospechosos de los manifiestos del último congreso peronista, donde los Rodriguez Saa y Poggi aparecían juntos y felices, y nada preveía este ejercio de poder y subordinación.

Sintetizando. Ningún político se pelea en los diarios de una manera pública y notoria sin que los medios, por mas pedorros que sean, lo prevean. Si bien San Luis es otro mundo, no cabría mensopreciar tanto a sus periodistas. Alberto Rodriguez Saa retó a su delfín en un acto netamente mediático. Tres actores fueron necesarios para esto: Poggi, Alberto y ud.
En una provinicia donde las agachadas se bloguean a las horas, donde los rumores pasan por el mundo cibernético y por el café potenciados por una alteridad política única, es imposible pensar que nadie supiese que los Rodriguez Saa no estaban de acuerdo con la marcha de la gobernación.

Ahora bien. Retomemos lo dicho. En los casos de críticas, el poder del atacado nunca trastsabilló. De hecho Scioli hoy perdura desde una gandhiana no confrontación que la dá quroum político y Bivort, el intendente pattista, con menos brillo, terminó su mandato aliado al peronismo de entonces.
¿Cuál es entonces la lectura? ¿Porque el ejercicio de poder del antiguo régimen humillando a un súbdito?

Opciones: O realmente Poggi se alejó demasiado de la política feudal y las reiteradas puestas en caja de sus mentores no dieron resultado, por lo que esto sería un acto desesperado por intentar recuperar a su hijo pródigo, que es lo que los periodistas y el antiguo régimen quieren transmitir; o bien estamos ante una nueva puesta en escena de Alberto Rodriguez Saa para crear una nueva alteridad política en San Luis adelantándose a los tiempos que no imaginamos, en donde Poggi ocupa el rol de utilero.
En lo personal, apuesto a la segunda. Me es difícil creer que la omnipotencia del poder local de los rodriguez saa no pueda controlar comisarios en San Luis, ni intervenciones provinciales en instituciones federales con un llamado telefónico sin que la chusma se entere. Y en caso que Poggi no se subordinara, hacerle un juicio por insania o ponerle un muerto en el ropero para que la maquinaria mediática sepa donde apuntar.

Pero la opción verdadera está a la vuelta de la esquina. Todos los medios critican la subordinación del gobernador. Pero nadie sabe aún si le va a hacer caso o no a su crítico de opereta. Y ahí sabremos que fue realmente esta movida. Porque si todo sigue igual, tendremos que empezar a descubrir en que evolucionó la inteligencia del feudo.

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