El Historiador Eric Hobsbawn murió después de afirmar que el Petiso Orejudo jamás hubiera aceptado unirse a Batayón Militante

Un golpe bajo para el Kirchnerismo que buscaba en el primer asesino serial un Batayonista de la Primera Hora.

 

Los atroces asesinatos que, durante el año 1912, cometió Cayetano Santos Godino, de 15 años, en la persona de niños del barrio de San Cristóbal, plantearon a la ciudad de Buenos Aires un desafío inédito: qué hacer con un asesino semejante, quien actuó con una crueldad desconocida y quizás nunca igualada, hasta hoy.

Los criminólogos basaban sus teorías en el positivismo y hasta propusieron operarle las orejas al criminal. Y el Petiso Orejudo no era un ser extraño de la sociedad: era producto de la sociedad. Pocos tuvieron en cuenta su vida desgraciada, los golpes que recibió de su padre, la falta de educación y el hambre que lo llevaron a cruzar los límites. En un contexto donde la policía y la justicia tampoco hacían mucho para prevenir o actuar a tiempo.

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