AUTOACUERTELAMIENTO EN SAN LUIS POLICIA

Una huelga de delicuentes comunes neutraliza el paro de la policia

LOS CRIMINALES APROVECHAN EL AUTOACUARTELAMIENTO PARA HACERSE OÍR.

AUTOACUERTELAMIENTO EN SAN LUIS POLICIA

Anoche continuaban apostados en la sede de la Unidad Regional II de san Luis más de un centenar de policías que reclaman por mejores condiciones salariales y laborales. Esta huelga, sin embargo, se ha visto eclipsada hoy por la reacción imprevista del gremio de delincuentes comunes sanluiseños, que ha decidido también cesar completamente sus actividades. “Esto anula del todo el efecto de la huelga de los policias, elimina toda la presión que queríamos ejercer y es un acto vil e insolidario muy propio de vulgares rateros” declara Carancho Gutierrez, sargento de la policia de Villa Mercedes.

Después que San Luis dé de baja a los policias que reclaman por sus salarios no quedará ningún poli bueno. LOS INTERROGATORIOS SE HARÁN SOLO CON EL POLICIA MALO http://www.periodistasenlared.info/agosto13-07/nota1.html El ministro de Seguridad y Relaciones Institucionales, Martín Olivero, confirmó que los sesenta uniformados que participaron de la toma pacífica del edificio de la Unidad Regional II serán dados de baja, por lo que quedarán en las filas únicamente los policias que tienen otros ingresos provenientes de coimas, prevaricatos e ilícitos generados por la falta de ética y fomentados por la baja remuneración percibida.  Estas bajas que apuntan especialmente en los polis buenos, de los que apenas quedaba el 10% en la Ciudad de Villa Mercedes y  tres o cuatro en cada comisaría del resto de la Provincia, también obligará a abandonar la práctica de “poli bueno, poli malo” en los interrogatorios.  “En la coyuntura actual no podemos permitirnos los sueldos que los polis buenos nos piden,  a los que para mantener su buen humor hay que darles mas de siete lucas de entrada”, ha explicado Martín Olivero. “Con lo que cobra un poli bueno podemos mantener a dos o mas polis malos, tan necesarios en estos tiempos que corren. Éstos son más baratos cuanto menos cobran, de peor humor están y mejor hacen su trabajo. Por eso sus uniformes son tan ceñidos en la zona genital, para incrementar su mal humor”.  Ante un policía normal, cuando el acusado se niega a confesar, el interrogatorio se cierra con un cachetazo, el policía profiere una amenaza de tortura, avisa que sale a buscar la picana y abandona la sala. “Ese es el momento en el que aparece el poli bueno con un café y frases como ‘Veni gato, solo queremos ayudarte’, o ‘Explícanos lo que pasó, chabón’ y se genera cierta falsa sensación de complicidad con el criminal, que empieza a cantar como los Redondos en concierto”. A partir de ahora, ante la ausencia de poli bueno, el protocolo a seguir en los interrogatorios será el de “poli malo, poli muy malo” que, según asegura Martín Olivero, puede ser igualmente efectiva y “ahorrar incluso tiempo”.  Durante 2005 ya hubo diversas quejas por parte de municipios que veían cómo sus escasos polis buenos eran sustituidos por policías “que a lo mejor solo estaban de buen humor los viernes, lo que obligaba a trasladar todos los interrogatorios a ese día”. Algunos comisarios ya han confesado que, para paliar la ausencia de polis buenos, enseñarán expresiones amables a sus policías habituales con el fin de que desempeñen ese papel. Frases como “Vamos, yo sé que cuando le diste catorce martillazos a esa anciana no querías matarla, si yo lo entiendo el juez lo entenderá… ¿qué ocurrió, guachín?”.Alberto Rodriguez Travolta, presidente de la Asociación Puntana de Víctimas del Código Penal (APVCP), defiende la postura de los delincuentes comunes: “estamos hartos de que todo el mundo reclame sus derechos y nosotros estemos relegados a la cloaca de la sociedad. Si los policias creen que no pueden trabajar así, que se pongan en nuestra piel y padezcan la constante falta de categorización laboral, los insultos y la invisibilidad mediática. Todo el mundo conoce al Comisario Patti. En cambio nosotros no tenemos a quien nos represente. Mis hijos no saben quiénes son  “los travolta”. La policía y toda la sociedad debe entender que no hay justicia sin crimen, y no hay crimen sin respeto por el criminal.” Alberto Rodriguez Travolta ha ahondado en su postura en una entrevista telefónica que reproducimos a continuación.

DIARIO DE LA REPÚBLICA. ¿Cuáles son sus principales reivindicaciones?

Alberto Rodriguez Travolta. Más que reivindicar, constatamos la progresiva y alarmante desaparición del delincuente común sanluiseño. La autorregulación fracasa y la falta de categorización laboral es el pan de cada día.

DIARIO. ¿Quién apoya la ejerce esa falta de categorización según ustedes?

ART. Últimamente, los políticos. No hay más que ver lo que ocurre en el Peronismo. Ahora chorizo es cualquiera. Incluso gente que no pisa la calle, que lleva chófer. El delincuente de guante blanco, totalmente burocratizado, se está cargando la tradición y la artesanía del crimen. Aparte de las mafias de Mendoza y todo eso, a las que yo respeto porque son más puras, más primitivas, existe en la sociedad una tendencia a considerar delincuente a todo el mundo. Y eso afecta a la autoestima de quienes nos dedicamos a esto por vocación. Con la tendencia de Lanata, por ejemplo, podrán ir a prisión personas que realmente no lo merecían. Eran puros burócratas que pueden dedicarse a la corrupción como pueden montar una red de trata de blancas. Que esa es otra: hoy todo el mundo sabe hacer de todo, no hay especialistas. Y estamos desprotegidos ante esta situación.

Actualmente, el delincuente común es el menos común de los delincuentes.

DIARIO. De todos modos, la esencia de su trabajo ya implica ejercer en la sombra.

ART. Eso también se lo podría decir a un detective privado, o a un policía encubierto. Pero eso no justifica la desprotección laboral y el desprestigio. Y además de la falta de regulación, hay un problema de alcance social. Hace unos años los criminales morían a cuchilladas, o por disparos en la cabeza, como debe ser. Ahora el sobrepeso es la gran preocupación. ¿Por qué? Pues porque el delincuente actual es sedentario. Vive de la estafa en internet, del delito informático. El delincuente común es el menos común de los delincuentes.

DIARIO. ¿La tecnología ha provocado, pues, muchos de estos cambios?

ART. La industria del ocio en general. Los videojuegos banalizan la delincuencia. Dan a entender que asesinar a alguien a patadas es cool, que es algo que puede hacer cualquiera. Y no. Un delincuente tiene que empezar desde abajo, robando la cartera a los viejos y todo eso, hasta que se asimila la mecánica del negocio y se interioriza la violencia. Ahora todos los chabones que empiezan quieren empezar desde arriba, a lo grande, con tiroteos y palizas, y luego pasa lo que pasa.

DIARIO. Aumentan, sin embargo, las violaciones, que es un delito tradicional…

ART. Sí, pero fíjese en el tipo de violaciones. Son violaciones químicas: drogan a la víctima y a partir de ahí todo es cuesta abajo. Cuando digo que se ha perdido la artesanía me refiero a eso precisamente. Es la lógica del hiperconsumo. Se quiere todo rápido y fácil. No se valora el esfuerzo, sólo importa el destino y no se considera el trayecto, que en el fondo es lo que da sentido a todo.

Los videojuegos dan a entender que asesinar a alguien a patadas es algo que puede hacer cualquiera. Y no.

DIARIO. Y el Estado no ayuda…

ART. El Estado no ha ayudado nunca. Ahora el congreso, por ejemplo, aprobó que los delitos de violencia de género cometidos por mujeres se penalizaran menos que si los comete un hombre.

DIARIO. Bueno, es una medida destinada a que ambos sexos peguen por igual.

ART. Claro, pero eso es no entender la esencia de la delincuencia. El incentivo es la pena. Si se rebaja la pena, se rebaja el incentivo. Con esto no harán más que desmotivar a las mujeres, que optarán por otros ámbitos en los que se las tome más en serio.

DIARIO. ¿Cuánto tiempo piensan seguir con la huelga?

ART. Esperaremos a que se desconvoque la autoacuartelación de Villa Mercedes. Y a partir de ahí, hablamos. De todos modos, estamos respetando los servicios mínimos.

DIARIO. Pero hay piquetes. Esta mañana en algunas calles de Merlo no dejaban entrar a carteristas. Ha habido situaciones tensas.

ART Bueno, es inevitable, en todas las huelgas pasa eso. Y entre delincuentes, las cosas se solucionan a los guampazos, si me permite la expresión. Aunque cada vez menos porque, como le digo, se está perdiendo el oficio.

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