Como hacen los puntanos para levantarse una mina mucho menor que ellos

hefner2okHubo un tiempo en que ser “adulto” o “mayor”, confería cierto prestigio y bastante atractivo. Una vida atrás, los galanes de cine por los que se meaban ellas eran tipos de 40 para arriba. Hoy, el mercado de la seducción se volvió más salvaje, y ser un maduro exitoso en ese terreno exige un volumen patrimonial directamente proporcional a los almanaques quemados.

 Pero si sos un luchador empedernido, o un simple guacho con suerte, y se te da la oportunidad de al menos empezar un contacto con una mina de la franja 18 a 25, hay cosas que debés tener en cuenta para no quedar expuesto como un patético dinosaurio sobreviviente de la era glaciar.

Tomá nota, porque alos puntanos no les gusta repetir las cosas:

1) El lenguaje: Lo que vos creés que es “el lenguaje de los chicos de hoy”, seguro está como mínimo 10 años desactualizado. Por ejemplo, que digas “mató tu idea” o “abracadabrante”, cuando ella te hace una propuesta divertida o audaz, te deja peor que antes.

No intentes aprender, no lo vas a lograr. Simplemente, tratá de no embarrarla. Usá palabras que para ellos todavía existen, como “sí”, “no”, y los artículos “el”, “la”, “las” y “los”. Todo lo demás se dice distinto.

No hables. Con suerte, vas a pasar por interesante.

2) Tus frases: Así como te tenés que abstener de intentar aprender su lenguaje, tenés que guardar bajo siete llaves el tuyo.

Si la querés llevar a bailar, y le decís “¿qué te parece ir a mover el esqueleto?”, la mina directamente te va a meter una denuncia, o te va a hacer pegar por ocho amigos.

Si se lo decís mientras comen, te va a decir que se va al baño y no va a aparecer en los próximos 35 años. Ca-lla-te.young-woman-old-man

3) Tus lugares: Referite a los lugares sólo por los nombres y alturas de las calles. Es el único modo de no meter la pata y de impedir que tu condición de saurio salga a la luz.

Si no seguís este consejo, tarde o temprano, cuando ella te pida que la pases a buscar por un pub, vas a mandarte la cagada de preguntar “¿eso a cuántas cuadras de Pedernera es?” o de acotar “ah, a la vuelta de Casa Tía” . Y de ahí no hay retorno.

4) Tu música: Cuando la llevás en el auto, si en la radio empiezan a pasar “Volvió una noche” en versión de Julio Sosa o a Juan Ramón interpretando “Tabaco y ron”, mordete los labios hasta que sangren, pero por más que se te estruje el alma no te pongas a cantarlas siguiendo la letra.

Y aunque mueras de ganas de estrangularla con la antena del coche, no exhibas un solo gesto cuando ella, de inmediato, se ponga a buscar otra sintonía y deje el dial clavado en un tema de Miranda! o de Agapornis.

5) Tus citas: Cada generación tiene sus citas de frases tomadas de un programa de TV o una publicidad. Por eso, borrá de cada rincón de tu mente las tuyas.

Dejá que ella repita frases de los personajes de los programas de Cris Morena o de los que dan en Sony, pero apretate las bolas con una tenaza antes de decir “Adiaaanchiiiiii”, cuando ella te cae a tu oficina o a tu depto, o de proponerle el sábado “¿Qué te parece si salimos de rotetion con el topolino?”. Si ya vienen encamándose, ella va a sentir que lo suyo es necrofilia.

6) Tu ropa: Acá no hay remedio, para serte sincero. Si vestís con ropa de pendejo, quedás como un viejo pelotudo. Si te ponés la ropa de tu edad, quedás como un viejo de mierda.

Un paliativo, en este punto, es hacerte un tajo en la frente, o tatuarte una poronga en la mejilla, para que a ella le llame eso la atención todo el tiempo, en vez de fijarse en lo demás.

Y elijas lo que elijas, jamás, pero jamás, le caigas en un día de lluvia con los clásicos broches en las botamangas de los pantalones.

7) Tus programas: Por lo que más quieras, dejá que ella elija adónde ir. Van a ser lugares de mierda, insoportables, repletos de pendejos pelotudos, de humo y de música hecha con turbinas de avión rotas, pero no te queda otra. Al fin de cuentas, vos sos el que se la quiere clavar.

Lo que sea, pero nunca elijas vos dónde ir, porque en cuanto ella te escuche sugerirle ir a la Peña Martín Fierro “porque hoy están los Cantores del Alba”, como seguro ella hace aerobox, te va a recontra cagar a piñas adentro del Chevy.

8) Tu vehículo: Si ella te conoce a vos antes que a tu vehículo, y éste es un Falcon; un Torino; un Renault 4, 6 o 12; un Rambler; un Fiat 1.500; un Chevy; un Valiant; un Fairlane; o un Peugeot 404, estamos en un grave problema.

Si no lo podés cambiar, o manguearle algo decente a un amigo, lo único que te queda es lo siguiente: subí tu auto de mierda a la parte más alta de un puente paso a nivel, y dejate bajar hasta chocar la parte trasera de un camión o colectivo. Después, con un aerosol, pintá todo de fucsia. Ella va a creer que lo tenés tuneado.

9) Tus temas de conversación: En esto también es crucial que te calles y le dejes la iniciativa a ella. Olvidate de comentar “Rayuela”, o de preguntarle si vio “El ciudadano Kane”.

Preparate para una noche entera discutiendo no entre Lenin y Stalin, sino entre Nokia y Motorola.

10) Los amigos bilaterales: Cuando conozcas a sus amigos, y ella a los tuyos, los dos van a comprender que en la puta vida será posible un asado que reúna a unos y otros. Ni lo intentes.

Sólo te hará más evidente que vos jamás tendrías que haber intentado salir con ella, sino con la madre.

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